Siete policías involucrados en la muerte por asfixia de Daniel Prude en marzo pasado en Rochester, Nueva York, fueron suspendidos por la Alcaldesa de la ciudad, quien dijo que fue engañada durante meses sobre las circunstancias del encuentro.
Prude, un afroamericano de 41 años, murió el 30 de marzo tras siete días conectado a un soporte vital, después de que agentes que lo encontraron corriendo desnudo por la calle le pusieron una capucha en la cabeza para evitar que escupiera y luego lo mantuvieron presionado durante unos dos minutos hasta que dejó de respirar.
La Alcaldesa de Rochester, Lovely Warren, anunció las suspensiones en una conferencia de prensa, en medio de críticas de que la ciudad guardó silencio sobre la muerte de Prude durante meses.
«(A Prude) le falló el Departamento de Policía, nuestro sistema de atención de salud mental, nuestra sociedad, y yo le fallé», dijo Warren.
La Alcaldesa afirmó que solo se dio cuenta de que la muerte de Prude involucró el uso de la fuerza el 4 de agosto, y que el jefe de Policía La’Ron Singletary inicialmente lo describió como una sobredosis de drogas, que es «completamente diferente» a lo que presenció en el video de la cámara corporal.
Warren dijo que le dijo al jefe que estaba «profunda, personal y profesionalmente decepcionada» por su incapacidad de informarle con precisión lo que le sucedió a Prude.
Warren dijo que a los siete oficiales se les seguiría pagando debido a las reglas del contrato y que ella estaba tomando la acción en contra del consejo de los abogados, por lo que el sindicato podría demandar
La muerte de Prude ocurrió justo cuando el coronavirus estaba fuera de control en Nueva York y no recibió atención pública en ese momento.
Información: Reforma
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