8 de junio de 2026 | Redacción Súmate México

Mientras medio mundo se preguntaba cómo iba a entrar al país del rival declarado de Washington, la Selección de Irán resolvió el enigma con elegancia diplomática: llegó a Tijuana. La ciudad fronteriza, que ha visto de todo, ahora será la base de concentración de uno de los equipos más polémicos del torneo. El conjunto persa comparte Grupo G con Bélgica, Nueva Zelanda y Egipto, y los obstáculos logísticos con Estados Unidos los obligaron a elegir territorio mexicano.
La ironia es deliciosa: Irán, país en tensión permanente con Washington, entrena tranquilamente en México a minutos de la frontera estadounidense. Trump tendrá que aguantar que el fútbol sea más poderoso que sus políticas. El Mundial 2026 ya es más que un torneo de fútbol: es un tablero de ajedrez geopolítico donde cada selección mueve sus piezas con más cuidado que sus jugadores.
Tijuana, acostumbrada a ser cruce de culturas y fronteras, recibe a los iranís con la misma hospitalidad con que recibe a todos. El fútbol, ese idioma universal, logra lo que la diplomacia no pudo: sentar en la misma cancha a naciones que se miran con desconfianza desde lejos. Que siga el juego.
— Redacción Súmate México
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