8 de junio de 2026 | Redacción Súmate México

Keiko Fujimori amaneció este lunes hablando de “empate técnico” y prometiendo respetar los resultados. El problema es que en Perú, cuando los Fujimori hablan de respetar resultados, el país aguanta la respiración. La candidata ultraderechista obtuvo el 49.7% de los votos contra el 50.3% del izquierdista Roberto Sánchez, según las proyecciones de Ipsos y Datum — una diferencia tan delgada que cabe en un suspiro.
El escenario recuerda inevitablemente al 2021, cuando Pedro Castillo derrotó a Keiko por márgenes similares y ella tardó semanas en reconocer la derrota, sembrando impugnaciones y desconfianza institucional. Ahora, con el conteo oficial aún en marcha, sus palabras de hoy valen tanto como las promesas que hizo entonces. La historia es un buen maestro, pero algunos alumnos nunca aprenden.
Perú llega a esta jornada histórica con las fracturas de siempre: un país dividido entre costa y sierra, entre modernidad y tradición, entre el miedo al pasado fujimorista y el desencanto con la izquierda. Quien gane tendrá que gobernar para todos, pero primero tendrá que convencer al otro bando de que ganó de verdad.
— Redacción Súmate México
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