
La presidenta Claudia Sheinbaum encendió la mañanera del martes con una acusación directa contra Ricardo Salinas Pliego. Sin presentar pruebas formales, vinculó al empresario con los llamados a la violencia en el contexto de las protestas previas al Mundial. «Los extremos se juntan», afirmó, haciendo referencia a declaraciones en que el dueño de Grupo Salinas habría dicho que con los “zurdos” hay que ser “más rudo”. La mandataria lo exhortó a manifestarse sin incitar actos violentos.
Sheinbaum insistió en que las protestas de la CNTE y otras organizaciones responden a una estrategia de la ultraderecha para proyectar una imagen de caos en México ante el mundo. «Quieren dar la idea de que hay caos justo en un evento internacional que hemos venido preparando desde hace mucho tiempo», declaró. Compartiend la situación con el contexto del Halconazo de 1971, señaló que buscan provocar represalia para usar la narrativa contra el gobierno.
La escena —presidenta vs. megaempresario mediático— es inédita en la política mexicana moderna y revela hasta qué punto la semana del Mundial ha concentrado todas las tensiones del sexenio. El gobierno tiene claro que no va a reprimir. Pero también necesita un villano para su narrativa. Salinas Pliego se coló al papel voluntariamente.
— Redacción Súmate México
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