
La presidenta Claudia Sheinbaum encendió la mañanera del martes con una acusación directa y sin precedentes contra el empresario Ricardo Salinas Pliego. Sin presentar pruebas formales, la mandataria vincu ló al dueño de Grupo Salinas con los llamados a la violencia que se han multiplicado en redes y medios afines en el contexto de las protestas previas al Mundial. «Los extremos se juntan», afirmó ante los medios, e hizo referencia a declaraciones en que el empresario habría dicho que con los “zurdos de mierda” hay que ser “más rudo”.
Sheinbaum exhortó a Salinas Pliego a que, si tiene discrepancias con su gobierno, las exprese sin incitar actos violentos. La respuesta del empresario llegó casi de inmediato en sus redes: negando todo y acusando a la presidenta de instrumentalizar su nombre. La escena —mandataria vs. megaempresario mediático— es nueva en la política mexicana moderna y revela hasta qué punto la semana del Mundial ha concentrado todas las tensiones acumuladas del sexenio.
El gobierno tiene claro que no va a reprimir. Pero también tiene claro que necesita un villano para la narrativa. Salinas Pliego, con sus declaraciones, se coló al papel sin que nadie lo invitara.
— Redacción Súmate México
Más historias
Sheinbaum acusa a Salinas Pliego de llamar a la violencia a dos días del Mundial: ‘Los extremos se juntan’
Memo Ochoa lleva la bandera: el abanderamiento que abre la semana más grande del futbol mexicano en 40 años
El álbum Panini humilla a México: la bandera diferente que se volvió viral en la semana del Mundial