El gobierno federal enfrenta esta semana su examen más complejo en lo que va del sexenio: resolver el conflicto con la CNTE antes del jueves o asumir la carga política de inaugurar el Mundial con maestros en la calle y estudiantes sin clases. Según fuentes cercanas a las negociaciones, el gobierno tiene un plazo informal de facto para evitar que la imagen de México ante el mundo quede marcada por la crisis magisterial.
El eje de la disputa es estructural: las demandas de la CNTE implican cambios al ISSSTE y la eliminación de las Afores, que no pueden resolverse por decreto en 48 horas. Lo que sí puede hacerse es alguna concesión simbólica o un compromiso de calendario que permita al magisterio pausar las movilizaciones sin que el gobierno ceda en el fondo. Esta es la zona gris donde se mueven los negociadores: no es resolución, es gestión de crisis.
El diálogo continua. Rosa Icela Rodríguez afirmó que las mesas de trabajo no se detendrán. Pero si el miércoles amanece con bloqueos activos, el gobierno entrará al jueves del Mundial en el peor escenario posible: tratando de dirigir una fiesta con agua hirviendo en la cocina. La historia de la semana está a punto de escribirse.
— Redacción Súmate México
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