La relación entre México y Estados Unidos navega en aguas turbulentas. La presidenta Claudia Sheinbaum acometió este lunes contra lo que calificó como una campaña sistemática de la ultraderecha estadounidense para interferir en la política interna mexicana, usando a medios como Los Angeles Times como vehículos de desinformación. «Lo que sale en LA tiene que ver con grupos que filtran noticias falsas. Es momento de defender la soberanía», sostuvo desde Palacio Nacional.
El trasfondo del choque es el caso Rocha Moya. Washington exige la extradición del gobernador con licencia de Sinaloa, acusado por el Departamento de Justicia de nexos con Los Chapitos y el tráfico de drogas. Sheinbaum se niega con argumento soberanista: ceder ante esa presión equivaldría a convertir las oficinas del DOJ en el principal elector de México. Analistas advierten que la mandataria tiene también un motivo político: si Rocha Moya habla ante fiscales estadounidenses, podría comprometer a figuras prominentes de Morena.
La tensión crece con cada declaración. Sheinbaum también afirmó que hay riesgo de intervención externa en futuras elecciones mexicanas y llamó a unir filas para blindar la soberanía nacional. La pregunta que nadie quiere hacer en voz alta: ¿hasta cuándo puede sostenerse esta fricción bilateral sin costos económicos reales para el país?
— Redacción Súmate México
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