Trabajadores del SoFi Stadium de Los Ángeles amenazan con unirse a la fiesta del Mundial de la peor manera posible: en huelga. Los empleados del estadio que será sede de partidos cruciales del torneo —incluida posiblemente la final— han declarado un paro laboral en respuesta a la presencia de agentes del ICE en los juegos de la NFL, en lo que consideran una politización inaceptable de los espacios deportivos.
El conflicto pone en tensión directa al megaevento deportivo con la política migratoria de la administración Trump. Los trabajadores, muchos de ellos inmigrantes o hijos de inmigrantes, rechazan que las instalaciones donde trabajan se conviertan en zonas de operaciones migratorias. Si la huelga prospera, el arranque del Mundial en suelo estadounidense podría verse afectado logística y simbólicamente.
El episodio exhibe una vez más la contradicción profunda en la que vive la Copa del Mundo 2026: un torneo organizado en tres países que atraviesan fricciones políticas sin precedentes entre sí. México con EU por soberanía; trabajadores en EU contra las políticas migratorias. El futbol quiso ser la fiesta. La realidad se empea en ser el fondo.
— Redacción Súmate México
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