Los gobernadores de Sonora y Tamaulipas, dos de los estados con mayor actividad del crimen organizado en México, salieron este lunes a desmentir que se encuentren bajo investigación por parte del gobierno de Estados Unidos. Sus declaraciones llegaron en medio de la tormenta que rodea el caso del gobernador sinaloense Rubén Rocha Moya, acusado formalmente por el Departamento de Justicia estadounidense.
La negativa de ambos mandatarios locales refuerza la tensión política que genera el activismo judicial de Washington contra funcionarios mexicanos. Desde que los Chapitos implicaron a Rocha Moya, el espectro de nuevas acusaciones contra otros gobernadores ha sobrevolado los pasillos del poder en los estados. La pregunta en voz baja en muchas capitales estatales es: ¿quién es el próximo?
La presidenta Sheinbaum lo dijo esta mañana de manera explícita: «vienen por uno, luego por otro». Su lectura es que el Departamento de Justicia se está convirtiendo en un actor electoral externo que busca desestabilizar al proyecto de gobierno. Los gobernadores que niegan ser investigados pueden tener razón. O pueden estar apostando a que el nombre que sigue no sea el suyo.
— Redacción Súmate México
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