Perú vive su propio drama electoral. Los resultados de la segunda vuelta presidencial del domingo 7 de junio apuntan a una victoria extremadamente estrecha del candidato de izquierda Roberto Sánchez sobre Keiko Fujimori, según los conteos rápidos. La candidata derechista reconoció que los números no le favorecen pero advirtió que serán «días largos» hasta conocer el resultado oficial definitivo.
La situación peruana tiene ecos latinoamericanos conocidos: una democracia polarizada donde ninguno de los dos candidatos genera entusiasmo genuino, pero sí profundas resistencias en el bloque contrario. Fujimori representó una vez más a la derecha conservadora, mientras Sánchez agrupaba a las fuerzas de izquierda y progresistas en un país con una institución presidencial prácticamente colapsada en años recientes.
El nuevo presidente encargado del gobierno de transición, José María Balcázar, fue elegido por el Congreso peruano tras la censura de su antecesor, en medio de una crisis institucional que no tiene visos de resolverse pronto. América Latina sigue siendo un laboratorio de fragilidad democrática. Perú, su capítulo más turbulento.
— Redacción Súmate México
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